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EL REGRESO DE MAKAROVA

Natalia Makarova fue la primera bailarina soviética a la que se le permitió volver a bailar a la Unión Soviética.

Después de 19 años como símbolo de apertura el gobierno de Gorvachov, se le hizo llegar la invitación (sólo por unos días) a bailar nuevamente a su teatro Kirov (hoy Mariinsky) lo que para ella significaba poder “cerrar un círculo”.

Además tras 19 años puedo reencontrarse con su madre quien no podía dejar de abrazarla.

Este camino de “acercamiento” a su Kirov natal se había demorado. Pero a partir de 1987 se agilizó.

En primer lugar en 1987 a la estrella del Kirov y amiga de Makarova, Irina Kolpakova (quien bailaba junto a Sergei Berezhnoi), se la había permitido que compartiera escenario en una misma gala a beneficio del Ballet British Columbia en Vancouver. Dias antes de la gala Makarova declaraba a la presna que estaba muy emocionada de poder volver a ver a Kolpakova y que deseaba tener la posibilidad de charlar con ella. Algo que mínimamente logró hacer.

Al año siguiente en 1988 dos estrellas del Kirov como Asymuratova y Ruzimatov fueron invitados al ABT dirigido por Baryshnikov a bailar La Bayadere de Makarova.

Y ese mismo año 1988 sucedió algo inaudito: durante una gira del Kirov en Londres se le permitió a Makarova bailar con la compañía. ¡Una conmoción! Además se le permitió que ella eligiera qué bailar. Su decisión fue uno de los roles consagratorios, Odette, el cisne blanco, sólo la variación del 2ndo acto. Como el Kirov no tenía programada esa versión en su repertorio, tuvieron que pedir prestados los trajes.

La tensión y nerviosismo fue parte de todo lo que precedió a esa función. En primer lugar porque la autorización definitiva para esa función llegó la noche antes de la función. Makarova dice recordar haber estado muy nerviosa. Que lo único que deseaba era no caerse. Y que más tarde viendo el video, aunque sólo tuvo 2 horas de ensayo en el salón y 1 en el escenario, sintió que después de todo no había salido tan mal.

La emoción de Makarova al terminar la función es bien evidente.

Tras todo esto, es que en 1989 se le permitió volver a la Unión Soviética a bailar en el Kirov.

Para hacerlo eligió llevar 2 pas de deux de Onegin (coreografía de Cranko) un ballet desconocido en la URSS.

La emoción de esa función creo que se palpita en estos breves video de mala calidad tomados del documental “Makarova returns”.

El gobierno también invitó a que volvieran Nureyev y Baryshnikov.

Nureyev también regresó, igual que Makarova y usando la misma expresión, insistía que necesitaba “cerrar el círculo“. (A Nureyev se le había permitido volver en 1987 pero sólo por 3 días para despedirse de su madre, una visita sin ningún recibimiento oficial).

Nureyev volvió a bailar La Sílfide en 1989.

Baryshnikov rechazó la invitación.

Bibliografía y fuentes:

– Makarova Returns. Documental; 1995

– Jennifer L. Buxton; “Perestroika pirouettes and glasnost glissés: the Kirov and the

Bolshoi ballet, 1977-1991”; Chapel Hill; 2013;

-Esther B. Fein; “Makarova, Home Again”, Dances at the Kirov; New York Times; Feb. 3, 1989

– Terry Trucco, “Natalia Makarova Dances Again With the Kirov”; New York Times; Aug. 8, 1988

Jennifer Dunning; “Makarova on program with Kirov dancers”; New York Times; Junio 6, 1987

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